Sin agresividad bien enfocada...

Sin agresividad bien enfocada...

Sin que este artículo tenga nada que ver con psicología o la evolución de las especies, en las últimas semanas hay varias razones que me han llevado a recordar el estupendo libro de Konrad Lorenz que mi querida profesora Txus Tabar nos mandó leer en psicología .

La agresividad bien entendida, y sobre todo bien encauzada, podría estar en la base de muchas mejoras humanas, como, según la visión de Konrad Lorenz, podría estar en el origen del mantenimiento de la supervivencia y la lucha entre especies. Para este premio nobel de Medicina, la ausencia de agresividad podría ser la razón de la desaparición de especies o de la baja resistencia de éstas a ser relegadas.

En un momento en que a nivel mundial muchas ideas se tergiversan y las modas van y vienen, es posible que la agresividad (pasión, voluntad, empeño, insatisfacción, deseo de cambio..) en la acción humana esté de capa caida, tanto como motor de mejora, de lucha frente a la competencia e incluso cuando supone un bagaje especial en el deporte, en los procesos de cambio críticos o de profundas crisis.

Integrando de algún modo algunas de las interesantes ideas de Konrad Lorenz (salvo para el Opus Dei), una dosis de agresividad que pueda encauzarse es factor esencial para la supervivencia, bien sea en la buena lid cuando “se lucha” por una pareja, como en el día a día en el trabajo profesional y deportivo. Una ausencia de agresividad podría hacer que nos viésemos fuera de la guerra por la chica, o chico, deseados, fuera del ambiente de mejora continua en el mundo empresarial o fuera de cualquier ámbito deportivo donde se crean tensiones y se buscan objetivos.

Siendo esto así, por qué la agresividad está tan denostada? Está claro que una dosis de agresividad mal enfocada es fuente de tensiones y problemas, pero una ausencia de la misma es igualmente destructiva..

En qué sentido un buen deportista como el monstruo argentino Messi (fútbol), el extraordinario español Nadal (tenis) o incluso el genial indio Anand (ajedrez) podrían destacar sin una buena dosis de agresividad ? Probablemente en ninguno, lo cual podría querer decir, si Konrad Lorenz tenía algo de razón y así lo creo, que la agresividad bien encauzada es un motor que junto a otras cualidades (el color de las plumas en ciertas aves o la coordinación espacial en los humanos) puedan acercarnos al éxito.

En el mundo tecnológico actual la situación es muy similar en todo aquello que es conducido por personas, y se maximiza cuando concurren muchas circuntancias a la vez como en este momento (tremenda crisis económica, normativas legales esperanzadoras, empuje de ciertas tecnologías, orientación de algunos gobiernos..). Parece que una dosis de agresividad adecuada en estos ambientes sea más necesaria que nunca, bien para mantener la lucha con la competencia, bien para “seducir”  a un cliente o bien para innovar y desarrollar nuevas ideas, nuevas soluciones y nuevos caminos.

Pero la agresividad, como la voluntad, como la capacidad analítica, como el conocimiento adquirido con el estudio, no son suficientes si falta un cierto grado de valor, una cierta capacidad de asumir riesgos. Este último elemento puede que sea una especie en extinción que se observa muy claramente cuando en tiempos de crisis crecen las demandas de puestos de funcionarios y decaen los emprendedores.

Cuántas personas con talento echan a perder sus capacidades en ese magma del funcionariado (ojo que no generalizo eh?), en esos puestos desprovistos en ocasiones de cualquier tipo de riesgo y capacidad creativa !!

 Cuántos emprendedores, sin embargo, con las dosis adecuadas de valor, pierden cualquier esperanza en una sociedad más orientada a dar caña a los empresarios que  a ayudar a que nazcan esas ”raras avis” ?

La agresividad está mal vista (incluso aunque esté bien enfocada), el valor y la asunción de riesgos ni se valoran ni se transmiten, las capacidades de análisis (véase el ajedrez por ejemplo) son considerados hasta peligrosos (de nuevo el Opus Dei, pero no sólo ellos) y la Administración parece demasiado entretenida en rollos económicos y alimentando a sus huestes como para darse cuenta de que, más que nunca, en tiempos de crisis, hemos de apoyar a los que muestren las dosis de valor, agresividad, buen hacer e innovación suficientes para iniciar un proyecto empresarial o de mejora.

El interior de la empresa está aquejado del mismo mal desgraciadamete, aunque se manifieste de distintos modos, y aquí la innovación, la originalidad, el desparpajo, el riesgo y la agresividad no son tenidos en cuenta salvo para ser reprimidos. Ese parece ser el origen de que muchas empresas no avancen en ciertos temas hasta que la moda abre la veda o la competencia les demuestra que se han quedado atrás.

Mejorar en TIC? aumentar la seguridad? ser innovador? asumir riesgos? Todas estas cuestiones podrian abordarse de mejor modo si buscamos la inteligencia en nuestros compañeros, si espoleamos sus ideas, si analizamos juntos, si asumimos riesgos y por supuesto aceptamos que todo puede salir bien o mal (en cuyo caso también habremos aprendido).

Muchos de estos elementos están vedados a personas que han dejado morir algunas de esas capacidades, y desgraciadamente son personas que acaban siendo enemigos mortales de todo lo que sea asumir riesgos, asumir el valor como un elemento positivo, y terminan siendo arietes que tratan de eliminar a quellos que son diferentes y despliegan sus ideas con valor no exento de ingenuidad.

Tener el valor de crear, de iniciar un proyecto empresarial, requiere agresividad, y por supuesto muchas cosas más ;-) pero esto siempre será algo imposible para los pusilánimes que lejos de asumir riesgos se dedican a cuestionar cuando no zancadillear a quienes sí adoptan esa posición de emprendedores en lugar de darles alas o ayudarles en el análisis de riesgos y en otros elementos técnicos que pueden ayudar en el camino.

Orientar la agresividad para crecer, para mejorar, para competir, para ligar, para iniciar vías empresariales podría no estar tan lejos de la posición de Konrad Lorenz, y si además su posición disgusta al Opus Dei, entonces es seguro que estamos acertados ;-)