En el tiempo en que vivimos es sabido que una inmensa mayoría de empresas, y también administraciones públicas, flaquean en cuando a disponer de un verdadero sistema de protección continua de los datos personales que custodian. No pasa nada, les irá llegando su tiempo y sus responsables se irán haciendo famosos por facilitar que los datos que ”almacenan” aparezcan en basureros o se pierdan en el transporte público hasta que alguien los encuentre y publique.